El hábito de ser recurrente

– Ok, detesto el sabor. Pero me gusta cómo me hace sentir. Dicho esto, puedo comenzar mejor este post jaja –

Varias veces me topé en mis redes sociales con el término ‘golden milk’ y no tenía idea qué era… a mí me encanta seguir cuentas que hablen de bienestar, nuevas formas de cuidar nuestra salud poco convencionales y sobretodo más novedosas; es un tema que me apasiona. Me gusta leer e investigarme sobre todas esas cosas que puedan mejorar mi calidad de vida.
Pero no se trata de ver un post de alguien en Instagram e ir a repetir sus recomendaciones con ojos cerrados, por más que confiemos en la credibilidad de tal persona. Se trata de que ese post despierte tu curiosidad y tus ganas de aprender al respecto. Buscar en otras fuentes, razones y motivos que te hagan pensar que te podría funcionar a ti.
Y entonces probarlo. Puede que te funcione, o puede que no. Y cualquiera de las dos está bien. Cada cuerpo y cada mente es diferente. Lo que le calza a una persona no tiene que funcionar perfecto en nosotros. Por eso creo que es importante la búsqueda constante, ir conociendo poco a poco nuestro cuerpo hasta dar con lo que sí nos va bien.
Así me pasó con la leche dorada. Después de leer bastante al respecto decidí probarla. Y como me lo esperaba, era un sabor que me desagradaba muchísimo. Pero tenía que darle un chance. Me obligué a tomarla por tres semanas seguidas, intercalando un día sí y un día no. Durante ese tiempo fui mejorando un poco la receta, adaptándola un poco a mis gustos, y aunque nunca quedó ‘rica’, su sabor mejoró ligeramente y se hizo tolerable.
La conclusión es que la leche me hacía sentir bien! Me ayudó muchísimo con una fase migrañosa que tenía (siempre he sufrido de migrañas), y creo haber comprobado que me mejoraba el estado de ánimo bastante! Finalmente, el motivo más importante que me ha hecho convertirla en un hábito es saber los beneficios que puedo estar aportándole a mi cuerpo.
La cúrcuma, el ingrediente principal de la Golden milk, es el alimento más poderoso de la tierra. Los beneficios son infinitos. Eso siempre lo había oído, pero jamás había podido incorporarla a mis comidas. Simplemente no me sabe bien con nada. Entonces la leche dorada es la opción que mejor me va… Me la tomó rápido, sin pensarlo mucho y ya cumplo con mi dosis mágica de cúrcuma.
Hay mil variantes de recetas de leche dorada, todas van más o menos por el mismo camino, pero esta es la que más me gusta:
-Una taza de leche de coco
-Una cucharada pequeña de cúrcuma en polvo
-Una cucharada de maca en polvo
-Media cucharada de Ashwaganha
-Una pizca de canela
-Una pizca de pimienta Cayena
-Media cucharada de aceite de coco
-Una cucharada de miel

Pongo todos los ingredientes (menos la miel) en una olla pequeña, lo dejo cocinar mientras lo voy revolviendo. Utilizo un batidor eléctrico inalámbrico de esos que usan para el café… Y luego me lo sirvo en una taza, agregándole ahí la miel (recomiendan no cocinar la miel para que no pierda sus propiedades). ¡Eso es todo!

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