Las amigas!

 

La época del colegio fue sin duda la mejor etapa de mi juventud. Muchos idealizan su época universitaria, sin embargo para mí no hubo mejor sentimiento que el de cumplir todos los días el mismo horario, vestirme con la misma ropa (comodísima) y pasar seis horas de mi día rodeada de mis amigas. Si algo se caracteriza a mi colegio es las amistades que genera para el resto de la vida. No solo en mi caso, lo veo en mis hermanas, lo veo en mis primas, y la mejor prueba, lo veo en mi mamá (y mi tía) que estudió también ahí y después de 30 años de graduada sus mejores amigas siguen siendo las mismas con las que estudió. 
Mi mamá tiene todos los meses una reunión fija con siete amigas (del colegio). Llueve, truene o relampaguee, esa merienda es infranqueable. Por nada del mundo se cancela o se mueve de día. Recuerdo que cuando estaba en el colegio me parecía increíble que ellas pasaran un mes completo sin reunirse todas. Para esa época a mí me parecía inconcebible pasar tanto tiempo sin estar todas juntas… Mi mentalidad de 15 años jamás se sospechó la cantidad de compromisos que te vienen al crecer y convertirte en adulto… y una simple reunión entre amigas se convierte más complicado que planificar un viaje alrededor del mundo.
Ahora no solo lo entiendo, sino que lo vivo. Hacer que las agendas de todas coincidan un mismo día es una proeza, pero se logra! Y una vez que lo logras te das cuenta cuán satisfactorio y cuan NECESARIO son esas horas juntas! 
Hoy por hoy, rozando ya los 30, mis amigas y yo tratamos de vernos una vez a la semana solo las mujeres, luego como extras están los planes con las parejas. Hace poco, gracias a las complicaciones típicas, llevábamos casi tres semanas sin vernos… cuando por fin nos reunimos comencé a percatarme que ninguna me dejaba hablar, esto comenzó a irritarme… luego me di cuenta que no era personal, ninguna dejaba hablar a ninguna! Con cualquier tema que comenzábamos todas tenían esa necesidad de comunicar, de expresar, pero sobre todo de “desahogar” TANTAS cosas… Es impresionante la falta que hacen las amigas y lo importantes que son. Para mí, son la mejor terapia que hay en la vida.

Una de las cosas que más me gusta de Miami es que aquí está una porción (pequeña pero muy especial) de mi grupo de amigas –del colegio-. Eso ha hecho que todo el tema de emigrar sea fácil.  Estoy agradecida por eso. Sin embargo gracias a la situación de mi país el resto de mis amigas están regadas por el mundo. Y aunque estamos diariamente en contacto y podría decirte lo que está haciendo cada una en este momento en París, Dublín, Hong Kong, Caracas, etc yo solo sueño con volver tomarme unos vinos una tarde TODAS juntas.
 
 
“Because of you, I laugh a little more, cry a little less, and smile a lot more”
 
 

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