Qué me gusta de Miami? -2-

Me gusta la gente. Cada persona que me encuentro en la calle, que me atiende en alguna tienda, o que conozco de manera inesperada… cada quien tan distinto pero en el fondo tan parecido.  Quizás ese es el encanto, que te hacen sentir ‘como uno’… que con tan solo cruzar par de palabras ya te das cuenta que te aceptan. No hay rechazo porque seas distinto. No hay rechazo porque vengas a invadir su ciudad. No hay rechazo porque Miami este completamente saturada de venezolanos y eres uno más que se le añade al montón.
Me gusta que a pesar de la gran diferencia cultural que -en teoría- pudiera haber entre latinas y norteamericanos, la gente de Miami se ha amañado a nuestra cultura. Porque no solo es cuestión de aceptarla, sino  de vivirla.
Me gusta la prudencia y el respeto que hay en sus personas. Esto surge en respuesta a un contraste que siento con Caracas y las típicas personas con las que uno lidiaba diariamente. Me duele escribir esto, pero con los años y con todo lo que hemos vivido, el caraqueño se convirtió en una persona egoísta y un tanto abusadora. Se perdió el trato amable, se perdió la atención al cliente. Hemos recibido tanto golpe que con golpe es que respondemos. Ni se te ocurra reclamar algo porque además de terminar deprimido te succionan todo tipo amabilidad que tengas, y entonces todo se vuelve un círculo vicioso.  Aquí, bueno, es todo lo contrario. La gente se desvive en atender, en ayudar, en mejorar.  

Finalmente, me gusta que cada quien vive en su mundo. Y lo mejor de todo: cada quien deja vivir al otro en su mundo. Nadie te ve. Nadie te juzga. Nadie te molesta.
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