La visita de mi mamá

 
Mi mamá estuvo visitándome hace un par de semanas. Pasamos unos días espectaculares juntas, y mientras vivía cada uno de esos días estuve consiente lo mucho que iba a extrañarla cuando se fuera, y lo mucho que iba a recordar esos ratos juntas. Creo que es una actitud mental inevitable del que vive lejos de su casa. Se asumen las carencias sentimentales del futuro. Pero bueno, para hacer el cuento corto, durante su visita mi mamá se encargó de dejar su huella en muchas partes. Nos regaló un juego de terraza que es lo que más utilizamos de la casa, nos dejó preparado muchas bolsitas ziploc con carne mechada y un tupperware con chupe para esas noches en las que me da flojera cocinar… me regaló muchos vestiditos para ir acorde con el clima de Miami… y finalmente el día antes de irse, se robó una estaca de Trinitarias de una casa abandonada para sembrarla en mi terraza… la pobre estaca llegó sin una flor, era un pedazo de tronco muerto para mí… mi mamá estaba segura de que iba a pegar, le preparó una maceta con tierra y allí la enterró. Pasaron muchos días y el tronquito muerto daba sensación de casa abandonada en una esquina de la terraza. Pensaba, cuánto será el tiempo prudente antes de botar el tronco seco… finalmente ayer me desperté, salí a tomarme un café y de pronto me percaté de muchas hojitas verdes saliendo de la estaca. -Esto me llena de muchísima felicidad porque tengo una pasión enorme por las plantas, y verlas surgir, crecer, madurar, revivir, etc, me fascina! es el sentido principal de cuidar matas en tu casa, ver ese ciclo de vida-. y bueno, más allá de eso, cada vez que volteo a ver la estaca me acuerdo de mi mamá, que aunque uno ya sea una mujer hecha y derecha, una mamá siempre tiene algo que enseñarnos. Ahora pienso mucho en los ratos que pasamos arreglando la terraza y la jardinera, y todos esos pequeños detalles regados por la casa. 

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