La Revolcada

 

Una pesadilla mía recurrente son las olas gigantes. Quizás después de vivir un evento traumático hace más de 15 años en Playa Parguito, ése se convirtió en un miedo bastante real. No me gustan las olas grandes que vienen con fuerza y si no las agarras lo suficientemente profundo te revuelcan, te arrastran, te llevan al piso, y por un minuto más o menos no tienes ningún tipo de control sobre ti. Solo dejarte llevar hasta que la ola te expulse.
Empecé este proyecto del blog con demasiado entusiasmo, y desde hace un mes no he podido pasar por aquí ni para decir “ya vuelvo…” la razón fue que una ola gigante se vino sobre mí… me revolcó durante un mes entero y ahora fue que me quiso expulsar. No la vi venir, tampoco la agarré bien. De cualquier forma, no fue tanto la revolcada sino la forma en la que me expulso.
Son muchas las cosas que nos definen en la vida… Tú manera de ser, tú manera de tratar a los demás, lo te gusta, lo que no te gusta… entre tantas cosas, a mí particularmente me definía mi trabajo. Todo el que me conoce sabe que lo amaba, era de las pocas personas en el grupo de mis amigos que no titubeaba al decir que amaba lo que hacía.
No era un trabajo cualquiera, fue mi primer trabajo real, sin contar las pasantías que de hecho, las hice ahí mismo… Nunca visualicé el momento exacto en el que vaciaría mi escritorio y me iría definitivamente… ese momento fue este viernes. Empecé a escribir este post el mismo sábado en la mañana, ansiosa de retomar el blog, pero me era difícil encontrar las palabras para describir lo que fue este último mes para mí… todavía hoy no sé como explicarlo. Mi esposo dice que estoy despechada como quien la deja un novio de toda la vida… yo no lo pondría de esa forma, pero a lo mejor sí hay similitudes. Le agregaría que es un novio que comenzó a tomarte por sentado, asumiendo que siempre ibas a estar allí.
Esos novios que se conocieron en el colegio y siguieron juntos por años, a veces se convierten en relaciones demasiado cómodas, otras se convierten es noviazgos tóxicos, pero tanto al novio como a la novia les da miedo dar el paso de terminarlo.  Les da miedo estar solos, o no encontrar a alguien que lo reemplace. Lo que no saben es que a la vuelta de la esquina está otra persona, el amor de sus vidas esperándolos.
De cualquier forma, es difícil ponerle fin a las cosas. Y esa fue la ola que me revolcó el último mes. Todavía hoy sigo tragando agua, pero ya estoy en la orilla, ansiosa por encontrar mi nuevo camino. 
 
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